El comercio electrónico no es un sueño futurista, sino algo que está ocurriendo ahora, con algunas actuaciones satisfactorias y bien implantadas. Es un fenómeno mundial, aunque USA, Japón y Europa sean quienes lideren el camino. No obstante va mucho mas allá, y con la maduración de EDI, el rápido crecimiento de Internet y la World Wide Web, el proceso se está acelerando.
El impacto del comercio electrónico se dejará sentir tanto en las empresas como en la sociedad en general. Para aquellas empresas que explotan completamente su potencial, el comercio electrónico ofrece la posibilidad de cambios innovadores, cambios que modifican radicalmente las expectativas de los clientes y redefinen el mercado o crean mercados completamente nuevos. Todas las empresas, incluidas aquellas que ignoran las nuevas tecnologías, sentirán el impacto de estos cambios en el mercado y las expectativas de los clientes. Igualmente, los miembros individuales de la sociedad se enfrentarán con formas completamente nuevas de adquirir bienes y servicios, acceder a la información e interactuar con estamentos gubernamentales. Las posibilidades estarán realmente extendidas y las restricciones geográficas y de tiempo eliminadas. El impacto general en el modo de vida puede ser equiparable al de la implantación, en su día, de los automóviles o del teléfono.