
Pero aquí nos encontramos con un problema, las compañías telefónicas están especializadas en la transmisión de voz y utilizan señales analógicas, mientras que los ordenadores usan señales digitales. Es por ello que debemos convertir las señales digitales de los ordenadores en señales analógicas de las líneas telefónicas. Este proceso se conoce con el nombre de "modulación", y al proceso inverso como "demodulación". Al dispositivo que realiza estas conversiones se le denomina "módem".
Para transmitir la señal de los ordenadores por medio de las
líneas telefónicas, necesitamos colocar un módem en
cada uno de los equipos que queremos comunicar.
La velocidad de transmisión de la información se mide en "baudios". Un baudio es un tono que nos indica un estado binario (0 - 1), por lo que el número de tonos que se envíen por segundo será la velocidad en baudios a la que transmite el módem.. Con el fin de aumentar la velocidad de transmisión se utilizan técnicas de compresión de datos, que eliminan la información redundante y empaquetan los caracteres enviados frecuentemente, representándolos con sólo uno o dos bits.
Con esta técnica de compresión, conseguimos velocidades mayores, que medimos mediante Bits por Segundo (BPS), definidos como el número de datos válidos que se transmiten en un segundo.
Para que los módems puedan comunicarse, es necesario que utilicen la misma técnica de modulación. Por eso se han desarrollado un conjunto de normas o estándares de modulación. Cuando dos MODEMS entran en comunicación se generan una serie de sonidos y chasquidos, que son el proceso de negociación de estándares.
Los módems, como ya hemos dicho reducen la velocidad de transmisión en las líneas ruidosas, ya que un pico de ruido puede ocasionar la pérdida de uno o mas bits de información. En consecuencia, se ha desarrollado un sistema de control de errores mediante el cual los módems se aseguran de la integridad de los datos que envían y/o reciben. Estas técnicas se denominan protocolos de control de errores o MNP.
